UN CASO DE RUTINAS SUBVERTIDAS EN LA TELEVISIÓN MEXICANA.
La responsabilidad desde y
hacia los medios requiere, necesariamente, un marco analítico en el que las tenciones puedan ser atrapadas de alguna manera.
En algunos países de América
Latina, como México, la academia produce una enorme cantidad de materiales que solo leen unos cuantos profesores y que
esporádicamente algún periodista recupera para armar una nota interesante que
se difunde en alguna sección o espacio cultural. En nuestro país por lo general
el mundo de la universidad y el mundo de los medios están divorciados. Las
cúpulas académicas menosprecian a los medios porque dicen no encontrar calidad
en ellos, y los trabajadores de la información huyen del lenguaje críptico de
los investigadores.
La obra de Norbert Elias
funciona como marco social, como referente teórico para plantear cuestiones sobre
medios y responsabilidad.
Umberto Eco afirma que la
modernidad veto el problema de los orígenes del lenguaje; dejo de lado el “a
qou” de lo que decimos.
La mayoría de los semiólogos
y analistas del lenguaje se han preocupado por el “ad quem”, el contenido de lo
que decimos, aquello a lo que nos referimos cuando hablamos.
Una de tantas técnicas para
analizar lo que ciertos grupos de una población verbalizan o escriben acerca de
la responsabilidad respecto a un medio
informativo es el trabajo con un corpus discursivo. Lo importante es
tener a la mano un conjunto de expresiones, en este caso sobre la
responsabilidad, y trabajarlas como parte de un todo como elementos de un
sistema, como punta de un iceberg fincado en el mar de significaciones que
ofrece la compleja vida social.
El estudio sobre medios
conjuga casuística y reflexión, caso práctico y marco teórico.
Para hacer un análisis se
buscaba un corpus que tuviera un cierto grado de espontaneidad, y no aparecía.
Al principio se pensó tomar como ejemplo el discurso de los concesionarios de
televisión en arco de cincuenta años, buscando las referencias a la
responsabilidad social. Se intentó registrar las declaraciones de la clase
política, y simultáneamente se revisaron cientos de ponencias que algunos
sectores de la sociedad mexicana han presentado en foros, consultas y debate
sobre el derecho y la libertad de expresión.
Mientras más discursos se leían en la busca
del corpus más convencimiento había de entrelazar los elementos conscientes e
inconscientes.
El 7 de junio de 1999 un
acontecimiento imprevisto genero un elevado número de declaraciones y artículos
sobre la responsabilidad de la televisión, las rutinas se subvierten de una
manera radical.
¿Qué paso el 7 de junio de
1999 en la ciudad de México?
A las 12:08, a plena luz del
día, en la lateral del Anillo Periférico, frente al restaurante El charco de
las Ranas, fue acribillado a tiros el conductor de televisión Francisco
Stanley.
La intensidad de las
transmisiones televisivas y lo que en ellas ocurría resulto hasta tal punto una
subversión de las rutinas que los periódicos de la ciudad de México comentaron
la coberturas televisiva durante ocho días consecutivos.
Ambos tratamientos, el de la
televisión y el de la prensa diaria, constituyen un “corpus discursivo” al cual
se entrara en búsqueda de referencia, representaciones y tensiones de diverso
tipo respecto a la responsabilidad en televisión.
Para detectar las tensiones
que generan cierto conflictos en televisión, y para analizar aspectos de la
simbología social en materia de responsabilidad desde y hacia la televisión, se
eligió como corpus matriz el producido por el canal 13 Televisión Azteca por
varias razones que no se encontraron en televisa.
- Duración del discurso.
- Los pronunciamientos políticos entreverados en la narración de los hechos.
- El clima de emotividad que se vivió en la televisora.
- La relación que este corpus televisivo suscito entre analistas de prensa durante los ocho días siguientes.
Se presentaron cuatro
bloques discursivos a lo largo de ese día:
- Discurso informativo de apertura a cargo de los conductores.
- Discurso guiado por la postura oficial de la televisora.
- Cortes informativos con material de recolección reciente.
- Noticiero con la presencia del accionista principal de la televisora.
Estos cuatro bloques son,
desde el punto de vista de cualquier semiólogo o analista del lenguaje, una
construcción discursiva de la televisora a partir del suceso.
El asesinato de Stanley
seria para Eliseo Veron (1983) un pretexto informativo, una materia prima, un
suceso particular que sirve para construir un acontecimiento. Para John R.
Searle (1997) sería un hecho bruto que da origen a un hecho institucional, John
ve un hecho bruto como un hecho que es independiente de los deseos, creencias y
necesidades cognitivas de los individuos o grupos sociales.
Al introducir un elemento de
interpretación en la narración descriptiva, se dispara la construcción de un
discurso que abandona el género informativo para dar lugar a una articulación
argumentativa. De acuerdo con Jean-Blaise Grize, esto significa que tanto para
el emisor, como para cualquier televidente, mencionar la inseguridad en la
ciudad de México es equivalente a despertar un significado preciso que se
encuentra más allá de una noción de diccionario.
De acuerdo al temor a la
delincuencia que una gran cantidad de capitalinos ha experimentado, el discurso
se vuelve verosímil. Esto significa que el texto no se limita a presentar y
determinar los objetivos, tiene que disponer de operaciones específicas propias
para asegurar la credibilidad de eso qué presenta.
Los valores/noticias son
criterios de importancia difundidos a lo largo de todo el proceso de producción
y las líneas/guía sugieren “que es lo que hay que enfatizar, lo que hay que
omitir, donde dar prioridad en la preparación de las noticias que se presentan
al público, según Wolf (1987)
Hubo un boque discursivo en
el que construyeron argumentaciones que tenían en mente la inseguridad como
valor/noticia. Grize llamo a esto la construcción de prodiscursos.
Para lograr su prodiscurso
respecto a su valor/noticia y a su línea/guía, Televisión Azteca utilizo cinco
mecanismos:
- Enlaces telefónicos.
- Conductores y artista en el estudio.
- Testimonios recogidos en la calle.
- Llamadas del público televidente.
- Semblanzas de Paco Stanley.
Para provocar un Prodiscurso
en apoyo a su tesis TV Azteca organizo, además, siete bloques de
argumentaciones con alto tono emotivo, a cargo de figuras conocidas por el público.
Semiólogos contemporáneos de
avanzada llaman el “a quo” del discurso: Toda filosofía del lenguaje se
encuentra no solo ante “terminus ad quem”, si no también ante “terminus a quo”.
No solo debe preguntarse: ¿A quién nos referimos cuando hablamos, y con qué
credibilidad?, si no también: ¿Qué es lo que nos hace hablar?
La responsabilidad en los medios de comunicación. Fenandez Christlieb, Fatima. Paidos 2002.
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